Cáritas Diocesana por el trabajo decente

Cáritas Diocesana de Terrassa, 6 de octubre de 2017. Mañana, 7 de octubre, se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. La iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente» urge a poner fin a la precariedad laboral. Las organizaciones que apoyamos la Iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente» (Cáritas, CONFER, HOAC, Justicia y Paz, JEC y JOC) urgimos a poner fin a la lacra de la precariedad laboral que caracteriza el actual mercado de trabajo.

Recuerdan que el trabajo decente, que forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible definidos en la Agenda 2030 aprobada hace dos años por las Naciones Unidas, es un elemento imprescindible para la justicia social y la cohesión de toda la humanidad.

Ponemos de manifiesto que en España estamos asistiendo a un crecimiento del trabajo precario, que se presenta bajo las formas de la contratación temporal, la contratación a tiempo parcial y el empleo autónomo ficticia. Esta situación afecta principalmente a las personas más vulnerables, que corren riesgo de discriminación, pobreza y exclusión.

Desde la Iniciativa «Iglesia por el Trabajo Decente» se recuerda que cuestiones como una remuneración insuficiente para una vida digna, unas condiciones laborales que dificultan la consecución de un proyecto vital a largo plazo, la vulnerabilidad de la persona ante un retroceso en derechos laborales son la cara visible de una economía donde la persona es un mero instrumento que se utiliza en función de los intereses del mercado.

Esta concepción, en cuanto no pone a la persona y su dignidad en el centro, es contraria al proyecto del Reino de Dios y no puede ser, en ningún caso, aceptada desde una mirada cristiana de la vida.

En Cáritas proponemos las siguientes medidas para combatir la precariedad:

  • Luchar contra el trabajo no declarado, la economía informal, el fraude fiscal y los paraísos fiscales.

 

  • Establecer una sólida base jurídica de derechos laborales, implicar a los interlocutores sociales y los comités de empresa en el lugar de trabajo y reforzar la inspección laboral y la jurisdicción social.

 

  • Apostar por la creación de empleo de calidad, garantizar los derechos al trabajo, la protección social y el diálogo social así como la igualdad.

 

  • Fijar salarios e ingresos dignos y suficientes.

 

  • Establecer una Garantía de Capacidades que permita apoyar trayectorias profesionales que posibiliten la adaptación a las diferentes situaciones que una persona puede ver obligada a afrontar durante su vida.

 

  • Garantizar la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres mediante una respuesta global dirigida a reducir el trabajo precario y una cobertura adecuada de seguridad social.

 

  • Apostar por condiciones de trabajo dignas para todas las primeras oportunidades de experiencia laboral de jóvenes, como períodos de prácticas, de aprendizaje o cualquier oportunidad en el marco de la Garantía Juvenil.

 

  • Incrementar la inversión pública y privada que conecte los mercados financieros con los mercados productivos.

 

  • Acompañar a las personas en situaciones donde la ausencia del trabajo decente provoca inestabilidad, sufrimiento y falta de horizontes vitales, propiciando respuestas individuales y colectivas que iluminen caminos de esperanza.

 

  • Cerca de 200 entidades de Iglesia y organizaciones sociales se han adherido a la iniciativa, que en esta Jornada Mundial por el Trabajo decente ha convocado actos en medio centenar de ciudades de toda España.

 

Asimismo, se ha creado el hashtag #Iglesiaporeltrabajodecente para animar la jornada a través de las redes sociales.