Carta Dominical: Cerca de Dios y de los hermanos. Día del Seminario

Hoy celebramos el Día del Seminario. Os invito a que nos preguntemos: ¿qué le pedimos a un sacerdote de nuestro tiempo? Que viva una espiritualidad profunda, que tenga una sólida formación doctrinal, que no sea un burócrata frío o un pequeño director ejecutivo, sino que tenga por encima de todo un corazón de pastor que da la vida por las ovejas. Uno de los aspectos de ese corazón de pastor que hoy se valora y se reclama es “que sea cercano”.  Ciertamente, el sacerdote está llamado a ser instrumento de cercanía de Dios al ser humano, y a la vez ha de ser un hombre cercano con sus hermanos. Su misión es conectar dos realidades aparentemente separadas, el mundo de Dios  y nuestro mundo humano. Está llamado a ser mediador, como un puente que enlaza,  que lleva al hombre a Dios. Ciertamente, nadie es capaz de cumplir esa misión por sí mismo, es Dios quien toma la iniciativa y llama.  El sacramento del orden manifiesta la cercanía de Dios a los hombres, y por parte del sacerdote, la respuesta positiva a la llamada y la disponibilidad para ser instrumento de esta cercanía.

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Extra Día del Seminario.