Memoria 2018: Desigualdad, una herida que no cicatriza

Cáritas Diocesana de Terrassa ayuda desde hace 5 años a mejorar la vida de las personas, pero las personas más vulnerables tienen una herida que no cicatriza. 2017 había voces que decían que la crisis había terminado pero mantenemos la afirmación de que no sólo la crisis no ha terminado, sino que se cronifica. En Cáritas Diocesana de Terrassa hemos dado 11.197 hogares 2018, que integran 30.809 personas.

Desde Cáritas detectamos como aumenta hasta el 17,40% las personas que a pesar de estar trabajando necesitan ayuda, un indicador que actualmente el hecho de tener trabajo no es garantía de poder tener una vida digna. A pesar de los derechos humanos y las leyes que garantizan una protección a los ciudadanos, hay trabajadores pobres, que no llegan a fin de mes, no para que gasten mucho, sino porque cobran poco e incluso se han de ver en la situación de elegir entre pagar el alquiler o dar de comer a sus hijos. Cáritas trabaja para que a pesar de la situación personal, los niños puedan tener una infancia digna en un contexto en el que un 57,21% de los hogares que atendemos tienen niños a su cargo. Los hogares que viven en situación de inseguridad de la vivienda han aumentado respecto en 2017 llegando al 46,78% y por otra parte, los hogares en los que vive una persona sola llegan al 26,89%, estas situaciones hacen que la herida sea profunda y el trabajo con las personas para darles habilidades, conocimientos y esperanza es muy importante.

Con la idea de impulsar el programa de inserción laboral, el 2018 hemos abierto nuevas tiendas de ropa solidaria y hemos realizado convenios con ayuntamientos de la Diócesis para instalar contenedores de recogida de ropa con los que hemos recogido 117.296 kg de ropa solidaria en 7 municipios. De esta forma no sólo reciclamos y reutilizamos ropa, sino que estamos contribuyendo a hacer un consumo responsable y promover una economía sostenible. Y hemos ayudado a 878 personas a adquirir habilidades y conocimientos para incorporarse al mundo laboral, entre los que 26 personas han podido tener un contrato de inserción con APASOMI.

Gracias al compromiso de socios, donantes y 1.509 voluntarios, han hecho posible que Cáritas Diocesana de Terrassa hayamos dado todas estas personas en los 275 proyectos que conforman los programas: acogida y acompañamiento, cobertura de las necesidades básicas, inserción laboral, familia e infancia, educación y formación para adultos, sin hogar y vivienda, personas mayores, y salud.

Con el compromiso de todos, seguimos trabajando para curar la herida que no cicatriza.

 

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