Gratitud, desconexión y relación, el espacio de acogida para mujeres de las tardes de Fátima en Granollers

-Me gusta todo.

-¿Qué es todo?

-Todo.

Así se expresaban las mujeres del proyecto de acogida grupal de las tardes en los locales de la parroquia de Fátima, en Granollers, cuando les preguntábamos por las actividades que hacen. La palabra que mejor describe sus rostros y sus expresiones es gratitud. Tres veces por semana unas 35 mujeres de diferentes edades con problemas de salud mental o dificultades relaciones van a los locales de Càritas en el Vallés Oriental y hacen varias actividades por la tarde. Muchas llegan derivadas de centros de salud mental, servicios sociales, la propia acogida de Càritas, fundaciones tutelares, etc.

Este lunes estas mujeres fueron protagonistas del programa La Veu de Càritas de Ràdio Estel y cuando las entrevistaban mientras hacían labores o volvían de caminar, mostraban su entusiasmo con todo lo que hacen en Càritas. “Vendría cada día” o “salgo como nueva” eran algunas de las frases que más repetían las mujeres. “Me siento como en casa”, decía una de las participantes más veterana con una sonrisa de oreja a oreja.

Aquí se puede escuchar a algunas de las participantes:

Las tardes de los lunes, miércoles y jueves hacen costura, labores, trabajan la lana, hacen cestos de mimbre, manualidades, un taller de relajación, uno de memoria, van a caminar e incluso hay alguna que aprende a leer y escribir. Nunca es tarde para empezar. Pueden escoger las actividades que quieren hacer. En costura se han hecho ropa ellas mismas o han arreglado la que ya tenían, explicaba contenta una de las participantes. Para poder hacer estas actividades hay doce voluntarias y una técnica de Càritas Diocesana de Terrasa. Ahora es Ester Casal.

“Al acabar nos dan de merendar y no nos cobran nada. Venimos a pasarlo bien. ¿Qué más se puede pedir?”, decía una de las participantes más mayores. También explicó que cuando murió su marido le fue muy bien ir allí por las tardes, igual que cuando estuvo enferma. “Aquí no machacas la cabeza, no piensas”, afirmaba. “Estar aquí ocupada cuando tuve depresión me fue muy bien”, reconocía otra. “Aquí me animo”, decía.

Cuando les preguntaban qué era lo que más les gusta de ir por las tardes a Fátima, la mayoría coincidía en lo mismo: la compañía de las amigas. Y decían amigas porque muchas de estas mujeres, que acuden desde varios pueblos del Vallès Oriental, hace muchos años que hacen estos talleres. “Cuando tenemos problemas nos apoyamos y nos animamos las unas a las otras”, decían.

Desconectar y hacer cosas distintas a su rutina era la otra respuesta que más escuchábamos cuando les preguntábamos qué les aportaba ir a las actividades más allá de las propias actividades que hacen.

Ester Casal y Begoña Graupera en Ràdio Estel

“Es un espacio de acogida y acompañamiento en su proceso personal, es un espacio donde se sienten seguras y protegidas y allí pueden desarrollarse y conectar con los demás”, explicaba a Ràdio Estel la técnica Ester Casal. “Potenciar sus capacidades relacionales les da autonomía. Hay un objetivo terapéutico, no es sólo pasar el rato haciendo actividades”, decía Ester.

“Además de aprender, es un espacio donde se olvidan de sus problemas exteriores y se sienten bien con las compañeras”, explicaba Begoña Graupera a La Veu de Càritas. “No se trata de hacer grandes cosas, se trata de que se sientan bien”, añadía. Begoña es la voluntaria que les enseña a hacer los cestos y según decían las participantes, les ayuda mucho y hace que la actividad sea fácil.

Muchas veces reducimos la acción y la intervención de Càritas y de otras entidades a las ayudas básicas de comida y ropa que proporcionamos a quien lo necesita. Pero desde Càritas hacemos mucho más que eso y la acogida y el acompañamiento, como lo que se hace en las tardes de Fátima, es un rasgo característico de nuestra institución desde hace muchos años.

Como dijimos en el espacio de Càritas en la hoja dominical del Obispado de Terrassa del pasado mes de febrero, “acompañar es más estar que hacer. Es seguir el hilo de la vida sin pretender controlarlo y saberlo todo. Saber aprovechar aquello que no es esperado. Acompañar es sugerir, animar, escuchar, participar, convivir… es creer en las posibilidades y capacidades de las personas. Acoger es una palabra de moda. Es recibir, es un acto de convivencia, de relación y de aceptación que genera la posibilidad de crear vínculos”.

A veces escuchar y acompañar es el mejor regalo que podemos hacer a las personas que nos rodean.