“La casa no reúne condiciones para vivir, nos gustaría cambiar, pero no podemos” Rosa, vive en una vivienda de alquiler

Las temperaturas han bajado estas últimas semanas. En algunos hogares ponemos la calefacción, encendemos la chimenea, o bien encendemos la estufa de butano, pero hay muchas personas que no disponen de calefacción, ni chimenea, ni estufa de butano para calentar el hogar y estar. No se trata sólo de estar bien dentro de casa, sino también de no enfermar para pasar frío, desde un resfriado o pulmonía a fiebres altas o hipotermia.

Esta situación es real, no son cosas que pasan a personas lejanas a nosotros, esto pasa a la Diócesis, a nuestro lado, a nuestros vecinos. El 36% de los hogares que atendemos en Cáritas Diocesana de Terrassa se encuentran en una situación de inseguridad en relación a la vivienda, que no son adecuados ni dignas, o incluso, personas que viven en la calle.

Once años después del inicio de la crisis, nos encontramos con una realidad de exclusión residencial que viven muchas personas. El último informe FOESSA “La vulneración del derecho a la vivienda: una mirada a la exclusión social” concluye que la exclusión social causada por la falta de una vivienda digna y adecuada afecta al 24% de la población española. Pero al mismo tiempo, se encuentran con la realidad de tener que hacer frente a todos los gastos del hogar, con unos sueldos de media de entre 300-750 € al mes, que no les permiten llegar a fin de mes, asumir todas las gastos, y mucho menos plantearse cambiar de vivienda, o mejorar las carencias que tiene en el que viven.

Cáritas Diocesana de Terrassa gracias al apoyo de todas las personas comprometidas con las personas más vulnerables, acompañamos todas estas personas ayudándoles en el día a día, trabajando para que sea posible que tengan un hogar seguro y adecuado.