Memoria 2017: Cáritas está al lado de los más vulnerables



En el ámbito macroeconómico los últimos 3 años hay mejora en algunos indicadores económicos y de empleo que sirven para medir la salida de la crisis y la situación de la pobreza.

Pero en el último informe de FOESSA, se constata que el ritmo de recuperación no está llegando al conjunto de los hogares del país y es especialmente insuficiente en los hogares con más dificultades. En la mitad de las familias la “red de seguridad” que tienen es peor que antes de la crisis y el 70% de estas no tienen percepción de mejora económica tal como hemos visto en el primer estudio del Observatorio de la Realidad Social “Atrapados en la precariedad: la deuda que ahoga a las familias más vulnerables”.

Año tras año en Cáritas remarcamos que acompañamos personas muy frágiles. Actualmente hemos superado el momento social de la crisis grave, en el que hubo que invertir muchos esfuerzos para cubrir necesidades básicas de muchas familias, pero los hogares que acompañamos requieren que les destinemos muchos más esfuerzos en respuestas más allá de las básicas para ayudar a las personas a salir de sus situaciones más complejas.

Los hogares más vulnerables son los que tienen niños a su cargo y suponen un 58% de los 12.636 hogares vallesanos atendidos por Cáritas, pero de éstos, los más vulnerables de todos son los que tienen un solo progenitor en el núcleo familiar y suponen casi 1 de cada 3 hogares con menores.

Se detecta que el empleo que se genera es precario con muchos contratos temporales. El 48% de los hogares viven con ingresos que van de los 300 a los 750 € mensuales. El 58% de las personas atendidas en edad laboral están en paro y sólo el 11% tienen un trabajo reglado.

En conclusión, podemos decir con gran preocupación que la salida de la crisis está consolidando un modelo social, del que ya veníamos, en el que una buena parte de la sociedad que se vio afectada por la crisis continúa en esta situación precaria.

En la memoria que publicamos presentamos nuestra acción, hacer visibles las situaciones que sufren los hogares y evidenciar las situaciones de vulneración de derechos que sufren las personas que acompañamos. Pero sobre todo quiere ser una voz fuerte y valiente que reclama soluciones concretas.

  • Desde Cáritas DENUNCIAMOS:

    • La situación de vulnerabilidad que sufren las personas en situación irregular (11%), se encuentran al margen de la mayoría de políticas públicas.
    • A pesar de disponer de rentas de trabajo muchas personas se ven con la necesidad de continuar recibiendo el apoyo de Cáritas debido a los bajos salarios que reciben y la “intermitencia” de los trabajos.
    • Un 61% de los hogares que atendemos tienen DEUDAS, y de éstas el 19% están en situación de sobreendeudamiento.
    • El elevado número de hogares que viven en una vivienda ocupada (10%) ven vulnerados sus derechos en relación con la vivienda y el riesgo que supone para las personas que viven en condiciones de indignidad.

  • Desde Cáritas PEDIMOS:

    • Como sociedad aprendamos que las DEUDAS se pueden PERDONAR para que las personas puedan volver a empezar y mejorar su situación.
    • Desarrollar políticas públicas junto con normativas específicas para promocionar y hacer seguimiento del ACCESO A VIVIENDA SOCIAL de alquiler (o de otras fórmulas diferentes a la propiedad) por parte de la población más vulnerable y excluida.
    • Una Renta Garantizada de Ciudadanía que sea un DERECHO Y NO CONDICIONADA a itinerarios laborales, compatible con el trabajo en rentas bajas. Y desarrollar políticas públicas que promuevan una EMPLEO DE CALIDAD con salarios dignos.
    • Políticas públicas para personas que se ven obligadas a irse de sus países de manera forzosa, ya sea por conflictos o por motivos económicos, donde el acogimiento sea una apuesta por la humanidad, donde desde la acogida y la integración se incida en el cambio de estereotipos o se combatan los discursos xenófobos.

Desde Cáritas Diocesana, como Iglesia, se está realizando una gran labor con la acción que día a día hacen las personas de la red de voluntarios -que en la diócesis son 1.608 personas-, el trabajo de los profesionales, los servicios centrales de Cáritas y en cada una de las 123 parroquias de la diócesis, haciendo posible la atención a los más vulnerables y desfavorecidos de nuestra sociedad.